enero 13, 2009

Tribuna de Querétaro 478

Esta es la primera edición del año del semanario que por azares del destino soy director...

enero 02, 2009

¡Qué desgracia! ya empezó el año!

octubre 04, 2008

La política mata, la música salva

Libertad para los presos políticos: Manu Chao

Víctor López Jaramillo

En medio de las neonatas sombras nocturnas, la hilera de rostros resistía las caricias del viento gélido de otoño. Las palabras y las consignas se habían gritado horas antes en la marcha, ahora era momento para que las notas musicales hicieran su labor. En un 2 de octubre curado de amnesia, Querétaro vivió su cuarta manifestación del día, donde paredes de sonido pedirían libertad para los presos políticos y le recordaría que la mentira es la madre del desengaño y que con represión no se gobierna. Manu Chao fue quien encabezó la protesta musical.

En este 2 de octubre de 2008, la primera manifestación fue de los maestros, la segunda ola fue de estudiantes universitarios, la tercera ola de políticos presuntamente de izquierda; todas recordarían la matanza de Tlatelolco, cada una incorporó nuevas demandas acordes a los tiempos del otoño del neoliberalismo.

Esperando la última ola y desengañados de la primavera por tanta mentira de la clase política, un mar de rostros mostraba la diversidad que convocaba tan singular protesta. Separados en dos filas de acuerdo al género, hombres y mujeres esperaban pasar por la exhaustiva revisión de la seguridad privada para acceder al concierto de Manu Chao.

Símbolo de resistencia del altermundismo, Manu es testigo privilegiado del acontecer de los eufemísticamente llamados “países emergentes”, los cuales recorre desde hace más de 20 años y absorbe su cultura creando un nuevo mestizaje musical.

Manu Chao en los años ochentas con su banda Mano Negra abrió un nuevo camino musical, que seguirían Maldita Vecindad y Café Tacuba en México, Los Fabulosos Cadillacs en Argentina, entre otros. En la segunda mitad de los noventas, tras la disolución de la banda, emprendió su camino en solitario, a convertirse en un clandestino del mundo musical y un mensajero musical del zapatismo y el altermundismo.

Ese es el libertario músico de origen francoespañol que en el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco, convocó a 5 mil personas en el auditorio nombrado en honor de la también libertaria Josefa Ortiz de Domínguez.

Ciudadano del presente y perdido en el mundo, como se autodefine, Manu comenzó el mitin musical cuando el reloj marcaba poco más de las nueve de la noche. Tras un rítmico preludio, la canción Panik, Panik abrió el recital. Le siguieron El hoyo, Peligro, Me gustas tú, La primavera, entre otras.

Apenas se apagaron las luces, la mariguana que se pasó de contrabando salió de los escondites y su humo pobló la parte media del auditorio. Al frente, los más aferrados al slam hacían presión en la valla frontal, quedando cara a cara con los de seguridad privada que con mala cara miraban a los manuchauceros.

Y empezaron los aplausos sincopados y los brincos desaforados y los bailes de sello propio. El ballet de los que sobran en el otoño del neoliberalismo hacía cimbrar al auditorio.

A medio concierto, Manu Chau fue de la euforia a cantar con rabia que nace de la tristeza y la impotencia, y dijo que dedicaba la canción la canción Politik kills, incluida en su nuevo disco de estudio La Radiolina, “al mayor terrorista del mundo: el presidente de Estados Unidos, George Bush”.

Tras entonar canciones del disco Clandestino, Manu dijo que pedía libertad para los presos políticos de Atenco y Oaxaca. En el escenario, una bandera mexicana compartía lugar con una imagen del Che Guevara y otra manta que reiteraba su mensaje de libertad para los reos de conciencia.

Tras recibir de regalo una playera de los Gallos Blancos, Manu siguió con su ritmo frenético. En su primera visita a Querétaro, dijo que llevaría este concierto en el corazón – es de suponer que eso dicen todos los artistas- y para cerrar con broche de oro tocó su propia versión de la canción ranchera Volver, volver, que causó azoro en más de uno, júbilo en otros e indiferencia en el resto que sólo quería ritmo para seguir bailando.

Madjid, el guitarrista de la banda, se movía más que un niño hiperactivo sin ritalín, pedía más aplausos, y de sus dedos comenzaron a fluir las viejas canciones de la etapa de Mano Negra, que provocaron que nuevamente los manuchauceros besaran el cielo.

Mala Vida, King of Bongo y Sidi H'bibi, prolongaron el concierto. Musicalmente cerraría con la canción homenaje a Maradona, Vida Tómbola y políticamente Manu y su banda mostrarían una manta que estudiantes le habían lanzado momentos antes y que hacía alusión al 2 de octubre y que decía “¡Por los que murieron el 2 de octubre, no un minuto de silencio, sino una vida de lucha y resistencia!”.

Después de todo, frase acorde con la filosofía de Manu Chao que dice que “la resignación es un suicidio permanente”.

septiembre 29, 2008

Autobiografía en dos párrafos

Soy un pasajero en tránsito perpetuo que pelea contra molinos de viento. Lo diré rápidamente: los kilómetros acumulados de viajar hacia mis tres ciudades vitales equivaldría a dar dos vueltas al mundo. Exageré, pero sí son bastantes. Nací a mediados de la década de los setentas en San Juan del Río, Querétaro. Pink Floyd ya había editado “Dark Side of the Moon”, pero de eso pocos sabían ahí. En 1983, por la dinámica capitalista -mi padre fue ascendido- fuimos a vivir a San José Iturbide, Guanajuato. 110 Kms. de distancia que para un niño es un mundo. Mi nuevo hogar era un pueblito en donde a los burros los amarraban frente a la Alcaldía. Ahí peleé por defender a mi hermana, sufrí los horrores de la adolescencia hasta que fue tiempo de ir a la Universidad. Escogí la carrera que mi padre no quiso (Periodismo). Mi nueva ciudad fue Querétaro, en donde estudié, trabajé, enamoré (corazón roto incluido), me emborraché y en la orilla de un río casi seco comprendí que vivir valía la pena.

En 1995, México sufrió una fuerte crisis económica. En lo personal, me impidió conseguir un empleo y ver reducidas mis expectativas de desarrollo profesional. El panorama social y personal era desolador, como corresponde a toda crisis. Estaba por cumplir 20 años y vi mi futuro hipotecado por una clase política ineficiente y corrupta. Eso me hizo replantearme muchos objetivos tanto personales como sociales. Tomé a la crisis como oportunidad y me reinventé, estudié otra carrera (Sociología) y me incorporé a pequeñas empresas periodísticas independientes con la esperanza de apoyar mi grano de arena para cambiar a mi país. En el 2000, con la esperanza de la democracia en el país y un vietnam en mi corazón, laboré para el gobierno municipal de mi pueblo adoptivo. Tres años después, el país probaba el amargo vino del desengaño democrático y mi vietnam ya no era herida latente. De vuelta en Querétaro, tras un bache periodístico televisivo, en 2005 regresé a las aulas universitarias, ahora para estudiar un posgrado en Partidos Políticos. Hoy, dirijo un periódico universitario en un estado donde cada vez es más difícil hacer periodismo; por lo menos en mi espacio lo intentamos cada semana con aciertos y fallas. A trece años de distancia del desastre de 1995, veo que no fue tiempo perdido y espero que desde mi humilde trinchera haya aportado algo para generar un México mejor en el siglo XXI, aunque hoy se asome otra crisis en el horizonte de mi país y el mundo.

mayo 13, 2008

Los hijos de Jano

Por Víctor López Jaramillo

En el descontento del invierno nacional, el PRD se despertó con dos caras. Cada una ignorando mutuamente la existencia de la otra, hablando al mismo tiempo y contradiciéndose.

Así, ese día despertaron convertidos en un extraño insecto de dos caras.

Mirándose en dos espejos, espejitos mágicos que ambos les dicen mirar hacia la izquierda y luchar por la soberanía nacional. Sólo uno dice la verdad. O quizás las dos. O quizás ninguna.

Hace dos mil años hubo un dios, como ha habido tantos de piedra e inútil como todos, que tenía dos caras y no porque fuera hipócrita, sino porque según los paganos romanos, una cara miraba al pasado y otra al futuro.

Jano era su nombre. En su honor decidieron nombrar al primer mes del año. Dulce ironía romana, que nombraba al mes del dios que miraba al pasado y futuro justo cuando más duro era el invierno mediterráneo.

En el invierno de la política mexicana todo es un Jano. Dos caras. Una política bipolar con un presidente legítimo y uno constitucional. Hasta el partido que nació de un fraude electoral en 1989 se había vuelto bipolar. Ni el Dr. House podría curarlos.

Aunque el PRD había nacido como una medusa de múltiples rostros, tribus los llamaban quienes se creyeron neoyorkinos, se había convertido en dos polos: o ellos o nosotros.

Sin Esopo que los vuelva fábula, ni Virgilio que los guíe en el infierno, ni sacerdotes romanos que redefinan las deidades, el PRD avanza lentamente hacia su ocaso.

abril 17, 2008

Insisto: Monsi a la selección y Decio a la SRE

Después de la patética demostración hecha ayer por la selección mexicana de futbol, que no pudo golear a la selección C de China, insisto: Monsi a la selección.
Y más patético es el reality show que ha armado doña Femexmut en la búsqueda del nuevo técnico de la selección.
No veía tal falta de diplomacia desde que el ex canciller el güero Castañeda llamó ardidos a los cubanos. Pero me cae que Don Decio de María , que es como el clon defectuoso de Pedro Armendáriz II , lo superó con creces. Mira que ir a ofrecer la chamba de DT de la selección a alguien que en este momento dirige a otra selección (Scoalri) o un club (Aguirre).
Es como ofrecerle matrimonio a una mujer casada.
Decio, no te desanimes, si un día te corren de la Femexfut, tienes futuro como diplomático en la era del PAN. Castañeda te puede dar una carta de recomendación.

abril 13, 2008

Fuck forever!



En la lluvia pondré mi corazón de R'N'R

y cuando me llene el cuerpo de anfetas y de alcohol

querré alguien a mi lado que me recoja al caer

así nena tendré suerte de llegarte a conocer.

Sabino Mendez/Loquillo

Lo políticamente correcto asfixia lentamente al rock.

Lo irreverente, lo desafiante y la crítica al sistema se han ido diluyendo en un mundo musical en donde predominan los beats y las guitarras suenan anticuadas.

Los rockeros ahora tienen que parecer pasteurizados, higiénicos, no lastimar las buenas conciencias, salvar tortugas, no criticar al gobierno, rezarle a la virgencita, tomar su lechita y dormirse a las diez para poder ser aceptados y ser entrevistados por Paty Chapoy. Sus vicios y su verdadera personalidad tienen que ocultarla para poder hacer música mediocre que pueda ser programada en la radio y aceptada por las trasnacionales.

Y las corporaciones nos dicen que es lo rebelde y lo que no. Si eres adolescente, estudias en una escuela privada y (si eres mujer) usas minifalda o (si eres hombre) la corbata floja entonces eres un verdadero rebelde porque no sigues a los demás, sólo sigues lo que Televisa dice que seguir. Esa es la "rebeldía". Ni modo James Dean y Marlon Brando, ya pasaron de moda.

Esos artistas pop, que como dijo Morrissey, temen mostrarse inteligentes para no arruinar su maravillosa carrera, por ello confunden a Perú con Chile.

Ya ni a los viejos rockeros se les respeta su jerarquía. Ahora hasta los Rolling Stones tienen que parecer políticamente correctos. Cuando Keith Richards en una entrevista hace un par de años declaró –en tono de broma- que había esnifado las cenizas de su padre después de mezclarlas con cocaína, de inmediato la prensa sensacionalista hizo un escándalo y casi condenó a la silla eléctrica al abuelo Richards. Tras una ola de protestas de los conservadores compasivos, el publirrelacionista de los Stones tuvo que salir a pedir una disculpa pública a nombre del guitarrista por haber ofendido a las buenas conciencias.

O el mismo Peter Doherty, quien cuando no está alcoholizado está drogado, pero eso sí, comparte su cocaína con su gatita. Se le condena por el caso de sus gatos junkies o sus desmadres con Kate Moss y nunca se valoran discos con los Libertines o los Babyshambles. Y buenos, sus excesos lo han llevado constantemente a los juzgados. Recientemente ha sido condenado a 14 semanas de cárcel. Esperemos que cuando salga no sea un rockero domesticado y pasteurizado.

El rock necesita héroes. Como Homero Simpson les recriminó, con la mirada complaciente del ya citado Richards, en un capitulo a Lenny Kravitz, Tom Petty, Elvis Costello, Brian Setzer y Mick Jagger. Los rockeros son los héroes que viven los excesos que todos los seres humanos comunes y corrientes no podemos hacer: destruir hoteles, vivir al filo, andar con supermodelos, ahogarse en alcohol sin preocuparse del trabajo del día siguiente, ser esposados delante de un juez mientras se mira desafiante a la cámara fotográfica.

Eso sí, lo principal siempre será hacer buena música; sin ello, lo demás no cuenta, para pendejadas ya está la Paris Hilton.

Queremos rockeros de verdad, no rockeritos light.

abril 07, 2008

Monsiváis a la selección


Después de ver a Monsi en el programa de Denisse Maerker en donde compartió mesa con José Ramón Fernández y Javier Alarcón me quedó claro que el próximo director técnico de la selección nacional de fútbol debe de ser Carlos Monsiváis.
Ennumero las razones:
1) Porque al igual que Hugo Sánchez, Monsi no tiene idea de tactica y estrategia futbolística.
2) Los jugadores tendrían la habilidad de elaborar un discurso crítico y hasta irónico en donde pudieran explicar con claridad al púbico mexicano porque no meten gol cuando están frente a la portería y sin portero. A lo mejor citarían a Bartra y su jaula de la melancolía.
3) En el mismo tenor, los jugadores abandonarían los lugares comunes como “así el es fútbol”, “todos los rivales son de respeto”, y probablemente citarían a Guillermo Prieto, Jaime Sabines, Octavio Paz o, en su defecto, a José Alfredo Jiménez.
4) Usaría más la banda izquierda para causar daño en la defensa contraria, porque hasta ahora la banda derecha se ha caracterizado por ser torpe y hasta de meter autogoles.
5) En caso de una nueva derrota con Estados Unidos, no culparía al pasto sintético ni a la falta de contundencia de los jugadores, sino explicaría que todo se debe a la excelente táctica elaborada por el general Scott hace más de 150 años y a Santa Anna que entregó la media cancha en el siglo XIX.
6) Convocaría puros centros delanteros nacionales porque recordaría que los extranjeros nomás no han funcionado, tal como le pasó a Maximiliano que nomás no dio pie con bola y como castigo tuvo que atajar penaltis de plomo en el Cerro de la Campanas.
7) Expropiaría la media cancha y además decretaría que "el área chica es de quien la trabaja".
8) Para una nueva revancha contra Estados Unidos, convocaría como atacante por el extremo izquierdo a un descendiente de Pancho Villa, a ver si así ya les ganamos.
9) Para motivar a los jugadores y se les imbuya el espíritu triunfador, no les pondría vídeos de los goles de Hugo Sánchez en el Real Madrid, sino les contaría las hazañas de Benito Juárez, quien ha sido el más eficaz eje de ataque que ha tenido este país.
10) En caso de que un gol clave fuera anulado, como el del Abuelo Cruz en cuartos de final de México 86, Monsi convencería al árbitro de declararlo válido con el argumento de "el respeto al gol ajeno es la paz".
11) En caso de estar al borde de la catástrofe y ser vapuleados como en la primera fase en Argentina 78, les gritaría a los rivales, parafraseando a Guillermo Prieto, "los valientes no golean".

octubre 29, 2006

Cuento de Halloween

Miseria
Por Víctor López Jaramillo

“Soy tu miseria”, dijo simplemente. Era el final del diálogo. No contesté más. ¿Qué podía hacer ante frase tan contundente? Nada. Sólo permanecer aturdido. Y callar, que es lo mejor en estos caso, supongo.

Octubre fenecía y yo con él. El frío se colaba hasta los huesos y me provocaba un leve temblor. O quizá era el miedo. No supe que hacer. Correr era inútil. Gritar o llorar también. Ni culparla a ella. Sólo cumplía su misión. A donde fuera, me encontraría, tarde o temprano. Hay encuentros inevitables y este era uno. Supe entonces que los viejos tenían razón: uno se forja su destino. Y yo tenía que asumirlo. Tarde o temprano pasaría. Cuando se es joven, pensamos que la vida es eterna y nunca nada malo pasará. O que todo es efímero y por tanto el destino fatal nuca llegará. Pero había llegado.

Y allí estaba ella. Su rostro demacrado resaltaba sus grandes ojeras. Su cabello largo y terriblemente descuidado. Deprimentemente pálida. Frágil como el rezo de una anciana pero fuerte como el sino inevitable.
No me podía mover. Nuevamente por mi dañado cerebro pasó la idea de la fuga. Pero ¿a dónde? No despegaba la vista del suelo. Daba miedo verla. Maldije las veces que tanto me reí de ella. Nunca supuse que llegaría tan pronto. Yo, tan joven y con tanto futuro delante, hoy, con el frío otoñal como única sensación, me sentía viejo y acabado.

Ahogado por la rabia, que se fundía con unas lágrimas impertinentes,
intenté hacer una negociación con ella. Finalmente desistí. Ella nunca había sido derrotada. Invicta por siempre. Quise a volver a ser niño para tener otra vida por delante. En realidad sólo quería huir pero no existía lugar físico donde pudiera escapar de esta situación. Era algo más allá de este mundo y súbitamente recordé la paz de los sepulcros. La leve neblina que a altas horas de la madrugada comienza a aflorar, daba un aspecto aún más tétrico a la situación, de por sí ya escalofriante.

“Es el fin”, me dije para mis adentros, en un intento vano de consolación. Tantos proyectos quedarían ahogados, tantos sueños inconclusos, tantos... en fin, era el fin.

Allí seguía ella. Parecía seguir mis pensamientos y quizá llegó a sentir mi tristeza que bien podría ser en ese momento la mayor tristeza en el mundo. Era el fin.

Su voz martilleaba mi cerebro. “Soy tu miseria”. Su voz tenía un acento tan tenebroso como el frío que rodeaba mi piel. Intenté reconstruir mentalmente el diálogo para buscar una solución pero no encontraba salida. Sus frases eran simples y directas, las necesarias para estos casos.
Con una mezcla de resignación y tristeza la miré a los ojos. Sus ojos que alguna vez llegué a pensar que eran dulces, hoy me parecían más profundos que una noche anclada en el infierno. En sus ojos se presagiaba el fin. Fija su vista en mí, yo era su víctima. Una víctima más de la noche. ¿Por qué habré amado tanto la noche? A estas alturas ya ni del amor me acordaba. Sólo esta maldita sensación cuando el tiempo se agota y no hay salida.

Estaba atrapado entre el frío, el miedo, la angustia y el temor de la clemencia negada. Ella, inamovible, sin apartar su vista, sus ojeras eran aún más notorias que hacía unos minutos, su rostro petrificado, quizá también triste, contagiada ya de mi tristeza, repetía las frases que provocaron mi terror: “Estoy embarazada. Te tienes que casar conmigo”.

octubre 23, 2006

Sobre poesía

Los pájaros también se van al infierno
Víctor López Jaramillo
¿Para qué sirve la poesía en el nuevo milenio? ¿Para qué continuar con la renovación de la palabra? ¿Para que buscar adjetivos posesivos que arañen la razón? Mil dudas cómo estas nos asaltan es este pragmático mundo moderno donde la eficacia y los discursos sobre calidad total inhiben la audacia del pensamiento, la tentación de sentir, la vocación de ser héroes al menos por una vez.
Quizá tengan razón los que dicen que la poesía no sirve para nada. Quizá. Pero quienes afirman eso, olvidan que por increíble que parezca, la poesía salva, vivifica, nos devuelve nuestra condición humana. Nos hace pensar que un tigre se aparece por la zona rosa o recordar con letras un rostro que en la memoria ha naufragado ya hace tiempo.
¿Qué es un poeta en el nuevo siglo? Es un vagabundo de la luna, es alguien que juega en medio de nubes de sueños y algodón, es el centro delantero que marca un gol sin portería, un arquitecto que construye sin estructuras.
¿Para qué hablar de poesía en esta tarde noche de escasa luna? La razón que nos convoca es la presencia de Indran Amirthanayagam y la presentación de su libro “El infierno de los pájaros”.
Antes que nada, la poesía de Indran no se convierte en discurso ante el espejo, es poesía de un habitante de una sociedad multicultural que ha sabido integrar todos los elementos de los lugares en que ha residido. Convierte a la poesía en un elemento unificador que supera cualquier frontera cultural o étnica.
Ahora que todo parece originario de ningún lugar, que vivimos en un mundo completamente aséptico y donde el mejor lugar para vivir es el centro comercial, Indran trasgrede con su poesía a los panegíricos del neoliberalismo y la globalización y escribe en una lengua que no es la dominante en este agringado mundo, para hablarnos de situaciones que pueden suceder en cualquier sitio del mundo sin necesidad de que pasen en MacDonalds.
Indran es originario de Sri Lanka (Ceilán) y el español viene a ser su tercera lengua. Paradojas de la globalización, esta poesía no es traducción, el autor se ha atrevido a crear en un idioma que le era ajeno y el resultado es admirable. Su voz no parece ajena a nuestra idiosincrasia, al contrario, con nuevos ojos penetra en la cotidianeidad y nos devuelve esa capacidad de asombro que, en aras de la productividad, la habíamos guardado en la agenda de las cosas sin importancia.
Así, de pronto nos vemos transportados a una banca de un jardín de pueblo y vemos como pasa su parsimoniosa vida y sin que pase nada, todo ha pasado ya.
Dice el poeta:
Esta serenidad del pueblo
Donde el árbol ha crecido
Desde hace siglos en el zócalo
Ahí la municipalidad brilla
En su edificio colonial, el amanuense
Escribe en su despacho, y la única
Familia de abogados celebra
El nacimiento de su último licenciado...

También asistimos a la metamorfosis de la Zona Rosa que se convierte en jungla o al naufragio de la memoria y las metáforas que arroja entre recuerdos que lanza para intentar salvarse. Su canto es desgarrado pero no quimérico, son perlas oscuras productos del dolor que en cualquier momento estallan, en tanto, están latentes escupiendo letras.
Dicen que hasta en el infierno hay que tener amigos, después de leer a Indran, me he dado cuenta que su poesía ha pasado más de una noche en ese lugar rodeado de pájaros nocturnos y peces de sal. Al menos se que cuando vaya para allá, encontraré poesía para hacer mas confortable mi estancia.

octubre 11, 2006

Caricatura

En la república de la caricatura política

“La caricatura política es inseparable del periodismo, si no es que de la historia".

Elena Poniatowska, escritora

Víctor López Jaramillo

I

En 1903, en el México del Porfiriato, una caricatura en donde se hacia mofa del dictador Díaz, publicada en el periódico el Nieto del Ahuizote, provocó que los directivos, entre los que destacaban los hermanos Flores Magón, tuvieran la dicha de pasar unos días en la cárcel, cortesía del primer mandatario de la nación.

En 1972, en el México del Priato, en un programa de Televisión, Manuel Valdés, que por algo lo apodan “El Loco”, tuvo la ocurrencia de soltar la siguiente broma: “¿Cuál fue el primer presidente bombero? Bomberito Juárez”, lo cual le acarreó una fuerte multa por parte de la Secretaría de Gobernación y su exilio de la TV por algunos años.

¿Qué tienen en común estos dos episodios? Pues que se conjuga la risa con la política. La carcajada puede provocar en un político más daño que un desafuero. Y no porque altere su estatus como gobernante, sino porque va directamente a donde más duele a dichos personajes públicos: al orgullo.

¿Condenar la risa? Imposible, aunque haya habido intentos y hasta discusiones filosóficas sobre su valor, como la que se trata en un capítulo de la célebre novela “El nombre de la rosa” del italiano Umberto Eco, en donde en el ficticio segundo tomo de la Poética de Aristóteles, en cual se hace apología de la risa, provoca la muerte a todo aquel que osa leer sus páginas gracias a un potente veneno alojado en las esquinas de éstas.

¿Veneno? Esa es la palabra que andaba buscando. La caricatura política, al ser una conjunción entre risa y política, es un peligroso veneno contra el dogmatismo político y la versión de los poderosos. Es la humilde venganza de los que padecemos los desvaríos de los que dicen llevar las riendas de la nación.

Es la chispa de la inteligencia que arranca una sonrisa a costa de los desvaríos de aquellos que se sienten dueños del país, estado o municipio.

II

Hace tres años, en una entrevista para La Jornada, el caricaturista, o monero mejor dicho, El Fisgón, menos conocido como Rafael Barajas, dijo que “'para poder hacer un mejor periodismo en el siglo XXI necesitamos entender bien el periodismo del siglo XIX”. Surge la pregunta: ¿Y como era el periodismo del siglo XIX? El mismo Fisgón responde. “Aquel era un periodismo de debate, doctrinario, que construyó este país”.

El México del siglo XIX fue convulso, rehén de las facciones políticas que ante una nación que no acababa de forjarse y un estado inacabado, parecía condenado a ser absorbido por su vecino del norte o por una potencia europea.

Sin embargo, en medio de ese oscuro horizonte, muchas de las mentes más brillantes del XIX encontraron una luz en el periodismo, que se convirtió en la vía de propagar su pensamiento y discutir en el foro público de la naciente patria sus ideas.

Momentos cumbres de la prensa mexicana se dan justamente en el periodo de la Guerra de Reforma y durante la Intervención Francesa, en donde las simples páginas de un periódico se convirtieron en focos de resistencia y punto de partida de la causa republicana.

Y en este contexto no debemos olvidar el rol que jugó en este mundo de ideas plasmadas en papel la caricatura política, que a la par que declinaba la libertad de imprenta en el país durante el Porfiriato, tiene sus momentos más luminosos en las paginas del Nieto del Ahuizote, como ya mencionamos al inicio.

III

En el 2003, en el México de Foxilandia, arribó a la alcaldía de San José Iturbide un político de viejo cuño llamado Javier de la Vega. De inmediato, El Reloj, como todo periódico que se respete, lo tomó como inspiración de sus caricaturas.

Sin embargo, aunque a De la Vega no le faltaron ganas de emular a Porfirio Díaz, el director Héctor Martínez no disfrutó los placeres de una fría noche en la cárcel ni el periódico fue cerrado, tal y como nos lo había prometido el alcalde.

Y así, gracias a los desvaríos de la administración municipal que facilitaban el trabajo del monero de El Reloj, cada miércoles nació una nueva tradición en San José Iturbide. Ver en la página tres ó cuatro el nuevo mono, que se convirtió el más fiel reflejo del nivel que había alcanzado la política en nuestro municipio e incluso en el país: una caricatura.


octubre 05, 2006

De mi archivo muerto (Cada otoño es lo mismo)


Vacío
Víctor López Jaramillo
Hoy desperté con un sentimiento de vacío. No triste ni melancólico, simplemente vacío.
Como si en la travesía de la noche algo se hubiera caído de mi barco para perderse irremediablemente en ese mar oscuro y yo no atinara a rescatarlo y me resignara a contemplar su hundimiento.
Quiero pensar que estoy triste pero no puedo. Si quisiera llorar mis lágrimas se pondrían en huelga. Intento reír a carcajadas pero todo es amargo.
En mi temprana adolescencia me fascinaban estos días de otoño, el Halloween y los Días de Muertos.
Hoy, apenas si son días diferentes del resto y los más distintivo es el cambio de horario y que las tardes son más del color del Zempatzuchitl (¿así se escribe?) que en esos días de verano en que la vida y el día parecen eternos.
He perdido algo y no se qué es.
Es como si todas mis emociones me hubiesen abandonado en una isla y yo resignadamente lo aceptara.
En la mañana salí a correr más con el objetivo de agotarme, desahogarme, gritar algo mientras voy en la orilla de esa carretera cerrada que está cerca de mi casa.
Sin embargo, no pude.
Troté y troté. De mi garganta no salió nada. Me limpiaba el sudor mientras espantaba a los perros del camino y llegaba al final.
Llegué a mi casa no muy agitado, al menos voy recuperando mi condición física tras una semana infernal de spining.
Sin embargo el vacío sigue.
Es como un hoyo negro interior que me devora poco a poco. Que no tiene centro de gravedad fijo pero absorbe todo.
Y es ese el problema. No hay un centro de gravedad que justifique este aturdimiento.
Quiero pensar que es la ausencia de Ella pero sé que sólo sería un pretexto.
Quiero pensar que es mi soledad acumulada pero sé que sólo sería un pretexto.
Quiero pensar que son los fantasmas de mis amores frustrados pero sé que sólo sería un pretexto.
Quiero pensar que es producto de mi situación laboral que no es halagadora pero sé que sólo sería un pretexto.
Y así me encuentro hoy, apenas inmóvil, sin motivo aparente para haber dejado de soñar dormido.
Aunque mis últimos sueños no han sido precisamente agradables, sólo me arrojan al puerto de la mañana lleno de dudas.
Un día sueño que estoy al final de un lúgubre camino con una cabra, una cobra y un león negro, o la sueño a Ella, que está triste, sentada en una escalera y sólo me mira sin decir nada, o sueño una diosa que no acepta mis rezos.
Como una diosa que no acepta mis rezos.
Como si un dios arrogante me hubiera condenado a un exilio de mi mismo. A no saber explicarme ni entender que siento. A creer de repente que nada ha existido pero las cicatrices se hacen más grandes.
Miro atrás y sólo veo cadáveres cubiertos de sal, algunas estatuas de cenizas y un cielo eternamente anaranjado.
No tengo ganas de elegir entre el olvido y la memoria como dice la canción, no sabría que escoger.
Hoy apenas me siento como una nube que no llovió o como el viajero que se equivocó de autobús y no sabe si bajarse o no.
Tengo la duda del legionario romano que se pregunta si conquistar el mundo sirve para algo, que duda en seguir peleando o sólo protegerse tras su escudo de las flechas de los bárbaros que atacan sin misericordia al invasor.
En fin, que ahora tengo delante de mi un montón de notas por corregir y una portada que diseñar y sólo atino a escribir esto y mirar por internet los escarceos electorales del Yunque vs Peje.
Chau y suerte y que el legionario empuñe su gladio y siga luchando como siempre, que vuelva a casa con su escudo o sobre él, como solían decir las antiguas madres espartanas.
Imagen tomada de http://groundglass.ca/archives/2004/01/30/emptiness.php

septiembre 29, 2006

Más poesía


Otro poema de mi autoría
Recoger los restos...

Víctor López Jaramillo




Sólo queda recoger los restos
e intentar recomenzar.
El tiempo se nos resbaló entre las manos.
Sólo mirar y caer en los escombros,
la sensación de polvo viejo arrinconado.
Ya poco queda.
Sólo lo que no fue.

No queda más que una luna rota
sonidos desgastados
y la desvestida añoranza.
Fantasías de un viejo amor
en un cuerpo lejano,
confusión,
sólo polvo arrinconado ¿olvidado?
Imagen tomada de www.ciudadmexico.com.mx/sitios/templomayor.htm

septiembre 25, 2006

Sobre peceras y recuerdos

Más literatura
Escamas
Víctor López Jaramillo
Si cada recuerdo fuera una escama, los seres humanos serían una especie de peces impenetrables,
invulnerables gracias a su pasado. Pero el pasado más que herir, pesa y algunos acaban ahogándose en ese océano, del tamaño de una pecera, que los que se sienten sabios llaman vida.

Al menos eso pensó Rocío mientras veía al pez anaranjado dar varias vueltas sin rumbo ni destino dentro de su pequeña pecera de cristal, al cual, por influencia de su pequeña hija, había bautizado como Nemo.

Para ella era el pez sin escamas, sin pasado ni futuro, ni vida ni océano, que nunca sería libre, pero que en su bolita de cristal ignoraba todo y era feliz golpeando sus aletas vírgenes de sal de mar contra su pecera-prisión.

Y como el grito del presente carece de esas cosas del pasado y el porvenir, alzó la voz para regañar a la pobre Camila que quería sacar al pez sin felicidad ni tristeza de la pecera para enseñarlo a volar, para demostrar que al menos la evolución es posible en tres segundos si vives sin pasado ni futuro.

Pero Camila ya no estaba, en algún momento se había esfumado sin dejar rastro, sólo Nemo continuaba con sus estériles vueltas.

Y Rocío seguía con sus escapes inútiles de la nada, sólo mirar la carencia de tristeza o felicidad del pez la consolaba. O quizá le causaba envidia.

Rocío quería vivir sin pasado ni futuro pero el peso de las escamas acabó hundiéndola.
Imagen tomada de static.flickr.com/44/116425805_f7d47b7328_m.jpg

septiembre 24, 2006

Confesiones de un Mapache

Los mapaches casi se extinguen en el 2000. Al parecer, en 2006 volvieron por sus fueros. Un ex mapache narra sus aventuras.